La importancia de las rutinas diarias en el niño

La importancia de las rutinas diarias en el niño

Los hábitos cotidianos marcan la forma en que será un individuo a lo largo de su vida. Por lo tanto, la importancia de las rutinas diarias en el niño se vinculan con una necesidad por ordenar su vida y sus hábitos. Este conjunto de directrices permiten fijar un norte y facilitar las tareas que realicen diariamente. Todo se remite a repetir costumbres y actividades, así tambien tendremos una forma de cómo estimular la atención de los niños.

La importancia de las rutinas diarias en el niño

La importancia de las rutinas diarias en el niño son un patrón a seguir

Parte de la importancia de las rutinas diarias en el niño dependen de los aptitudes y hábitos que los pequeños replican de sus padres. Las rutinas más básicas giran en torno a cepillarse, comer, lavar los platos, hacer los deberes. Sin embargo, el cumplimiento de cada uno de estos hábitos corresponde a un patrón específico, a un hábito que se enseña a través del ejemplo, tal como sucede con el orden.

El aprendizaje del niño suele ser gradual, cuando están en sus primeros años de vida desarrollan sus capacidades neurosensoriales, lo que se traduce en un aprendizaje a partir de su entorno. A medida que pasen los años la confianza del niño irá en aumento (progresión).

La importancia de las rutinas diarias en el niño son un patrón a seguir-niñas

Hábitos lúdicos

Puede que la importancia de las rutinas diarias en el niño suene como un tema engorroso, complicado y algo mecánico, pero puedes transformarlo en algo dinámico y lúdico, enseñar a través de juegos. Las rutinas pueden establecerse mediante un patrón de juego, desde la hora de dormir, leer un cuento hasta cepillarse, el truco: relacionarlo con puntos y con una pedagogía particular.

Recuerda que enseñarles a los niños el porqué de las cosas es fundamental, explícales porque deben tener una rutina y para qué sirve cada acción.

Por lo tanto, tienes que darle el mejor ejemplo a tu niño acerca de cómo tender la cama, cómo cepillarse hasta cómo ir al baño, esto pensando en el patrón de imitación que siguen los primeros años de vida. Si te ven echado frente al televisor y vagueando frente a la rutina asumirán una actitud parecida.

Al pasar los primeros años de vida, los niños definen un modelo de rutina más específico, enmarcado en hábitos más definidos y acorde a su personalidad. El balance que establezcan los padres se reflejarán en la forma en cómo ordene su ropa, tienda la cama hasta cómo coma y recoja los platos de la mesa. Considerando esto es necesario que no existan diferencias (tan notables) entre la madre y el padre, debido a que ambos pueden tener una jerarquía o punto de vista con respecto a ciertos hábitos que tiene que realizar el niño.

Utiliza el juego y la pedagogía para implementar nuevas perspectivas del día a día, de cómo debe volver del colegio y ayudar con los deberes. Ten en cuenta que la rutina marcará un excedente a lo largo de su vida, por lo tanto, lo marcará y deberás entonces prestar especial atención a esto. No subestimes la importancia de las rutinas diarias en el niño, ayúdalo en el proceso.